Los anclajes

El anclaje es una de las técnicas de PNL, que ayudan a situarse en un estado emocional en concreto. Inconscientemente, a menudo estamos expuestos a anclajes, por ejemplo, podemos escuchar una canción y tener un estado emocional determinado porque esa música nos recuerda a alguien o alguna situación. Al escuchar esas notas, nuestras emociones retornan al estado en el que estaban cuando oímos esa canción.También al oler un perfume o aroma podemos recordar algo del pasado y entrar en el mismo estado emocional que tuvimos.
Si por ejemplo, una situación negativa tuvo un olor en concreto, si luego volvemos a oler el mismo aroma en otro sitio agradable, sentiremos malestar porque ya tendríamos el anclaje anterior y ese olor estará vinculado a negatividad.
El anclaje consiste en asociar un estímulo, que puede ser visual, olfativo o kinestésico, a un estado emocional.
De esta forma, cuando repetimos el estímulo se evocará el estado emocional al que asociamos dicho estimulo cuando hicimos el anclaje.
En psicología este hecho se llama “respuesta condicionada”Iván P. Pavlov, Premio Nobel de Psicología y Medicina en 1904, investigaba sobre los procesos digestivos de los perros y su salivación ante la comida. Pávlov decidió investigar qué era lo que provocaba esa salivación variando los estímulos: metrónomos, luces, campanas, así que hizo sonar una campanilla mientras el perro comía. Tras repetirlo en varias ocasiones descubrió que solo haciendo sonar la campanilla, el perro salivaba, aunque no tuviese delante la comida, ni tan solo estuviese presente. Al hacer sonar la campanilla ante la presencia de la comida Pavlov creó en el perro una relación entre ambas cosas, esta relación se llama “reflejo condicionado” en Psicología.
El proceso en el que asociamos un estímulo a un estado emocional se llama anclaje.
En PNL llamamos ancla al estímulo que dispara el estado emocional al que lo hemos asociado.A lo largo de nuestra vida generamos, muchas veces sin ser conscientes, múltiples anclas, aquella canción que nos recuerda el primer amor, el sabor de la comida que nos hacia nuestra abuela… Algunas de las anclas más comunes son el café, el olor a pan recién hecho, la fotografía de un lugar en el que estuvimos de vacaciones, o de un ser querido.
Estos ejemplos para muchas personas probablemente serán anclas positivas, ya que nos evocan estados emocionales agradables. Sin embargo todos tenemos también anclas negativas, que cuando se activan producen recuerdos y emociones desagradables.
Las anclas positivas evocan emociones agradables, nos hacen sonreír, refuerzan nuestra confianza, en resumen nos empoderan.Las anclas negativas evocan estados emocionales desagradables, nos limitan, nos producen miedo y emociones que limitan nuestras capacidades.“Toda persona cuenta con los recursos necesarios dentro de si”, dice uno de los fundamentos de la PNL.
Dentro de nosotros está aquel recuerdo, aquella experiencia que puede aportarnos los recursos que necesitamos para afrontar las situaciones que se nos presentan, el dilema está en como acceder a estos recursos en el momento en el que los necesitamos.Los anclajes nos permiten acceder a nuestros recursos internos en el momento que los precisamos.
Para realizar un anclaje debemos elegir el estímulo que utilizaremos como ancla, procurando que dicho estímulo sea exclusivo para este fin. Uniéndolo a la vivencia o recuerdo al que deseamos acceder con esa ancla.
El anclaje se realizará recordando vivamente y con todo lujo de detalles la experiencia que hayamos elegido y en el momento en el que las sensaciones sean más intensas.
Para realizar un ancla se pueden utilizar uno o varios de los sistemas representacionales: Visual (colores, formas…), Auditivo (sonidos o palabras) o Kinestésico (olor, sabor, tacto…
Podemos crear anclajes para tener buenos estados emocionales. Para ello sigamos los dos puntos siguientes:
Primero sería identificar el estado emocional en el que queremos estar cuando se lleve a cabo la técnica del anclaje. Lo más demandado es volver a estar en un estado de tranquilidad, bienestar y paz, o bien obtener un estado de alegría y euforia. Solemos desear pasar de un estado negativo a otro positivo.
Es importante que nos centremos en lo que realmente deseamos obtener, y no en lo que no queremos.
Por ejemplo, sería un error pensar “no quiero estar nervioso”, ya que el cerebro no identifica la negación y se queda con la palabra nervioso.
Si nos ponemos a pensar “no quiero ver un gato amarillo”, seguramente la mente creará en la imaginación a ese gato amarillo. Por ello, dejemos las negaciones de lado y centrémonos en lo que sí deseamos. Cambiar la negación “no quiero estar nervioso” por la afirmación “quiero estar tranquilo”.
Por ejemplo, vamos a crear un anclaje para relajarnos y poder dormir bien por las noches. Una vez tenemos claro que queremos crear un estado de relajación pasamos al siguiente punto.
El siguiente paso sería pensar en alguna situación de nuestras vidas donde hayamos tenido ese estado emocional que deseamos obtener. Por ejemplo, queremos relajarnos para dormir por la noche.
Hay que detectar algún día del pasado donde hayamos estado muy relajados e imaginar esa situación lo más detallada posible.
A la vez que imaginamos ese día relajante, hay que poner la mano en el pecho, así la mente asocia ese movimiento de poner la mano en el pecho con la situación que vas a imaginar.
Cuantos más detalles se pongan en la imaginación y más veces se repita el ejercicio, mejor funcionará.
Existen diferentes tipos de anclaje:
ANCLAJE POR UTILIDAD:
•Anclajes Funcionales: Escuchar el tema musical que escuché el día que conocí a mi novio(a).
•Anclajes Disfuncional: Escuchar el mismo tema, luego de que rompí con mi novio(a).
ANCLAJE POR SENTIDO UTILIZADO:
•Anclajes Visuales: Ver un paquete de cigarrillos y tener ganas de fumar.
•Anclajes Auditivos: Escuchar el sonido del tren y saber que tengo que acercarme al andamio.
•Anclajes Kinestésicos: Oler un vino con roble y recordar el piso de madera de mi casa. •Anclajes Espaciales: Entrar al dormitorio me genera sensación de descanso.
ANCLAJES POR NIVEL DE CONSCIENCIA:
•Anclajes Inconscientes: Ver un accidente automovilístico.
•Anclajes Conscientes: Anclar un estado de excelencia en un curso.
ANCLAJES POR TIEMPO DE PERMANENCIA:
•Anclas Eternas: Ver el símbolo de la paz.
•Anclas Duraderas: Ver una foto de mi padre.
•Anclas Momentáneas: Escuchar el sonido de mi teléfono celular.
•Anclas Ocasionales: El estado que tenemos luego de ver una película en el cine.
Un ejemplo de anclaje
Mientras me llevo la mano al pecho, cierro los ojos e imagino un domingo por la mañana que me levanté para ir a la playa, el día anterior me había acostado tarde. Llegué a la playa y en cuanto me tumbé en la toalla con el bikini y una gorra de color beige me quedé relajada, con mucho sueño, oía el ruido de las olas del mar, sentía el sol en mi piel. El gesto no tiene porqué ser ponerse la mano en el pecho, se puede elegir la que más guste, como apretarse un dedo, cogerse la muñeca, enlazar los dedos, apretarse la oreja, etc… Cuantos más detalles se recuerden de aquel día, mejor funcionará. Si puede ser, incluso hay que imaginar los colores del cielo, de la ropa, accesorios, sensaciones, olores, etc..Una vez ese día ha sido imaginado con todo tipo de detalles, con los ojos cerrados y la mano en el pecho, la mente ya tiene asociado ese movimiento de la mano en el pecho con aquel día relajante de playa. Así, una noche que estuviéramos nerviosos y no pudiéramos dormir, cuando nos llevemos la mano al pecho, automáticamente volveremos a revivir aquel día relajante de playa y el estado de relax volverá a nuestro cuerpo.
Hay que practicar mucho con la imaginación y repetir a menudo el anclaje. Cuanto más se repita, más automático se volverá el hecho de llevar la mano al pecho y sentir relajación.
El poder de la mente es inmenso y con práctica podemos dominar nuestras emociones.
Los actores están muy acostumbrados a cambiar de un estado emocional a otro en cuestión de minutos.
Dominan muy bien sus emociones, muchos llevan a cabo la técnica del anclaje sin darse cuenta, por ejemplo se cambian de ropa para hacer una función y esa ropa ya les cambia las emociones porque asocian esa ropa al ensayo que tuvieron, la mente recuerda que con esa ropa tenían una forma de ser determinada.
Si alguna vez tuviste una buenísima experiencia con alguna ropa en concreto, la próxima vez que te tengas que enfrentarte a algo que te crea temor, si te pones esa misma ropa te aportará una dosis de seguridad. Que funcione en mayor o menor medida, dependerá de la práctica y situación.
La técnica del anclaje, no hace milagros, pero sí contribuye en un alto grado al bienestar, ya que la mente es el motor que domina al cuerpo.
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